Aproximaciones a la historia empresarial de boyacá 1900 – 1930. Resumen



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APROXIMACIONES A LA HISTORIA EMPRESARIAL DE BOYACÁ 1900 – 1930.


Resumen
Este artículo de investigación se ocupa del estudio de la consolidación de empresas en el departamento de Boyacá, entre 1900 y 1930, el capital, la duración y el tipo de actores sociales vinculados, lo que a su vez nos aproxima al proyecto económico que se pretendió implementar en esta región colombiana. El trabajo se adscribe en la historia regional que da cuenta de las dinámicas propias que se generaron en cada región, para lo cual se partió de la revisión historiográfica sobre historia empresarial e historia regional que permita comprender dinámicas de desarrollo particulares; posteriormente se realizó la revisión de los protocolos notariales, Notarías primera y segunda de Tunja 1900 – 1930, bajo la perspectiva de establecer el tipo de empresa, la coyuntura de consolidación y la incidencia en el ‘desarrollo’ del departamento. En el departamento de Boyacá se conformaron sociedades y compañías anónimas para comercializar productos, para la producción manufacturera, desarrollo de actividades financieras, pavimentación de vías y mejoramiento de la producción agrícola, así, tanto mercaderes como casas mercantiles fueron los generadores de recursos que pretendieron comercializar productos nacionales e internacionales, y posiblemente generar cambios en la producción y en el consumo de la región.

Palabras clave: historia empresarial, región, comercio, empresa, empresario
Introducción
Durante la primera mitad del siglo XX en Colombia se generaron cambios económicos sustanciales tanto en la producción como en la comercialización. Con la inserción de capital extranjero, la bonanza cafetera, la migración extranjera y la indemnización de Estados Unidos por la pérdida de Panamá, se concentró un capital importante que le permitió a Colombia, insertarse en el mercado mundial con algunos productos de agroexportación. Este capital fue la base para el inicio de la primera etapa de industrialización, concentrada principalmente en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauda y ‘el Viejo Caldas’. Sobre los cambios económicos suscitados en estas regiones y sobre el surgimiento de la primera industrialización se han realizado varios estudios que analizan el tema de la producción y su relación con la nación (Kalmanovittz 2003), así como la producción y el mercado (Ocampo y Montenegro 2007), pero hay grandes vacíos sobre el desarrollo económico que se generó en departamentos como Boyacá donde éstos procesos fueron menos dinámicos.
En Boyacá, durante este periodo, 1900 – 1930, se consolidaron aproximadamente 60 organizaciones entre compañías y asociaciones, las que estuvieron dedicadas a: actividades comerciales- compra y venta de mercancías nacionales y extranjeras, droguerías, artículos de consumo, compra y venta de ganado, explotación de fique, tipografía, actividades financieras – banca, venta de sombreros, empresa de trasporte y otras. Sin embargo, pese al número de negocios, no se generaron amplios procesos de industrialización o comercialización que incidieran en la transformación económica y social del departamento.
El estudio de las empresas y empresarios boyacenses ha sido poco estudiado por la historiografía, sin embargo es una base sustancial para comprender los cambios económicos, tecnológicos y las relaciones sociales y políticas que estos suscitan. Algunos de los trabajos que se han realizado sobre la historia empresarial de la región son: la historia de la empresa harinera (Plazas 2012), (Plazas 2013), pp.231 - 249, historia de la empresa de tejidos de Samacá (Pineda 2009), historia de la empresa de Acerías Paz del Rio.
Este texto hace parte de la ‘historia empresarial’ entendida como el estudio analítico de los cambios experimentados por las empresas en sus sistemas de producción, comercialización y dirección a lo largo del tiempo, que permiten apreciar cambios en el contexto y en la percepción de los diversos actores sociales. Se retoma la historia regional porque permite apreciar las características propias de cada sociedad, comprender las particularidades y diversidades de cada región (Cerutti 1988). La consulta en los archivos notariales fue de gran relevancia para el presente estudio, teniendo en cuenta que en los protocolos notariales se registran: la conformación y disolución de sociedades, asimismo los socios, en algunos casos la inversión, la razón social y una pequeña descripción de la actividad a realizar y hasta el tiempo de duración de la asociación o compañía. En nuestro estudio estos aspectos son sustanciales, porque además permiten comprender el tipo de actividad económica, los acuerdos entre los socios, el capital invertido y las proyecciones de desarrollo en la región.
El artículo está estructurado en 4 apartes. En el primero se hace una reflexión sobre la historia empresarial y sus aportes a la comprensión al ‘desarrollo’ regional; el segundo aparte se refiere a las empresas que se conformaron con miras a prestar servicios públicos mediante la consolidación de asociaciones particulares; el aparte número tres se refiere a las empresas de comercio que a través de sociedades y compañías pretenden generar un mercado interno y externo; y el aparte número cuatro describe las empresas productoras o explotadoras de recursos naturales, las que pretenden aprovechar los recursos del medio para generar cambios sustanciales en la región.
Algunas reflexiones sobre Historia empresarial
Los estudios sobre historia empresarial han resaltado el papel de actores sociales y propuestas innovadoras en la perspectiva de cambio, es por eso que nos centramos en las empresas y los empresarios. En el primer caso, desde la perspectiva institucionalista, se retoma a las organizaciones para ver la forma como estas respondieron al mercado y a las necesidades del contexto; igualmente se analiza el papel del empresario como protagonista del cambio económico y de las innovaciones tecnológicas como lo planta Pablo Díaz Morlán (2007) y Gabriel Tortella. Estas dos perspectivas son importantes y complementarias, han servido de base para diversos estudios sobre el papel de la empresa y del empresario en el desarrollo económico regional. Para nuestro estudio estos debates son sugerentes porque nos permiten apreciar la relación de un sujeto social en una coyuntura que puede ser de crisis, pero que para el empresario es una oportunidad para la realización de los negocios. El estudio de las empresas es sustancial para comprender las dinámicas pequeñas y complejas del sistema económico y su incidencia en áreas territoriales, que han sido base fundamental en la consolidación del campo de historia empresarial planteado por Arthur H. Cole en la década de los años cuarenta del siglo XX y que se ha ido consolidando desde la década de los años ochenta.
Los estudios sobre historia empresarial han ido consolidando un campo particular dentro de la historia económica para tratar de responder a los problemas del cambio, el desarrollo, la incidencia de los actores sociales, el papel de las organizaciones. Al respecto, Gabriel Tortella pone en el centro del debate la historia empresarial, como el campo del conocimiento que pretende estudiar cómo los negocios contribuyeron a generar cambios en el sistema económico predominante; así, empresa y empresario son aspectos centrales del estudio para la comprensión de la noción de desarrollo. Tortella además de analizar los aportes de algunos autores como Ronald Coase, Valdaliso, Alfred Candler, deja planteado un campo del conocimiento para seguir explorando el papel del sujeto- empresario y de las organizaciones – empresa; su posición no es muy clara freten al papel de la historia empresarial para comprender las realidades particulares y su relación con los modelos económicos.
Por su parte, María Eugenia Romero (2003) se refiere a los diversos enfoques y paradigmas que han abordado la historia empresarial en México. Resalta algunas tendencias, entre estos el enfoque neoclásico que ve la empresa como una organización de tipo institucional, de esta manera se analiza cómo las instituciones fueron consideradas parte del análisis económico. Otra perspectiva análisis se centra en el aporte que hacen los empresarios al desarrollo de una región determinada al aprovechar ciertas coyunturas de crisis que se convierten en oportunidades para hacer negocios. Desde los planteamientos del marxismo se ha analizado el papel de la empresa y de los empresarios como grupo social preponderante denominado burguesía que prácticamente se convierten en una élite que controla el poder económico. Otros estudios han retomado el paradigma de "los distritos industriales y los tejidos empresariales", por lo que las finanzas, la banca, las obras públicas han centrado el interés de los historiadores, desde esta perspectiva se analizan los problemas del desarrollo regional y las relaciones con el mercado. Estas reflexiones teóricas son sustanciales para entender el problema del desarrollo, pero nos dejan amplios vació frente al papel de los actores sociales, especialmente en lo relacionado con la noción de tradición – modernización.
Con relación al papel de los actores sociales, el estudio de Mario Cerutti y Gustavo Lorenzana (2009), se refieren al papel de las instituciones y de los actores sociales en una región determinada; aportan dos elementos sustanciales para el estudio de la historia empresarial, en primer lugar la noción de coyuntura y en segundo lugar la noción de región y su relación con el mercado. Con respecto al análisis de coyuntura es significativo porque permite comprender las oportunidades aprovechadas por los empresarios para hacer su capital, lo que combina la creatividad, la innovación en un momento de crisis económica generalizada, visto de esta manera pareciera una contradicción respecto a la noción de crisis, pero para los empresarios la crisis es una oportunidad para crear o ampliar sus negocios. Por otra parte, el concepto de región se asocia con la potencialidad respecto al desarrollo económico, es decir la forma como el empresario utiliza los recursos potenciales para la industria o el comercio atraen inversiones, innovaciones y motivan la creación de otros negocios.
Autores como Carlo Davila (1968) y Alfonso Rodríguez (2006) señalan que es importante analizar la mentalidad del negociante, según el primero y de empresario en el comportamiento económico, establecer su relación con otros actores sociales, económicos e institucionales que fundamentaron su progreso y proyección empresarial. Por otra parte, en el texto empresas y empresarios se plantean una serie de reflexiones sobre las empresas y el contexto, los empresarios y su papel económico; en el libro además de hacer un análisis sobre las teorías económicas que orientaron el desarrollo empresarial, se resalta cómo las élites regionales y nacionales incidieron en la consolidación y expansión de empresas, cómo a través de los negocios ampliaron el mercado y las redes de producción y comercio, se citan algunos casos de empresas y empresarios del Valle, Santander, Antioquia, Cundinamarca principalmente que dan pistas sustanciales para este tipo de análisis (Dávila 2002).
Empresas de servicios públicos
Durante este año, 1903, se consolidó el Banco de Lazaretos de Boyacá a partir de la asociación de sacerdotes, líderes políticos, comerciantes, empleados públicos; el objetivo era realizar préstamos en garantía personal o hipotecaria, giros, remesas y venta de finca raíz, letras sobre el exterior1. Con la incentivación de los préstamos se pretendió reactivar la economía en un periodo de crisis, los inversionistas provenían del sector privados, como el clero y los comerciantes, los que aunque estaban vinculados con la política no arriesgaron su capital en la guerra, sino aprovecharon la oportunidad para poner a producir sus ahorros en el sistema financiero.
Durante el periodo de 1903 a 192 la banca regional concentró la movilización de los recursos provenientes del sector artesanal, del comercio y del sector servicios principalmente, por lo que se crearon otros bancos como el Sogamoso y el centenario; adicionalmente se incrementó el valor de las acciones del Banco de Boyacá en 7 pesos valor monetario2, lo que nos da pistas sobre el fortalecimiento de la banca y el movimiento de capital regional. Este fortalecimiento prevaleció hasta la creación el Banco de la República y la centralización de las finanzas.
La Primera Misión económica norteamericana, Kemmerer de 19233, hizo algunas observaciones relacionadas con los sistemas monetarios, la banca y la definición de políticas fiscales por parte del Estado. Posiblemente esta nueva legislación incidió en la clausura y fusión de entidades bancarias especialmente de los bancos regionales, precisamente algunos de estos bancos desaparecieron a partir de la expedición de la ley 45 de 1923, porque la reforma introdujo requisitos muy complejos que las entidades bancarias del orden regional, como el Banco de Boyacá, no lo lograron (Mora 1992), por lo que en 1926 se liquidó dicho Banco, mediante escritura No. 5774, considerado una de las empresas más importantes y sólidas del departamento. El 22 de junio, la Asamblea General de Accionistas del Banco de Boyacá acordó liquidar la sociedad, sin embargo, se hizo una sesión especial para reconsiderar la decisión anterior; y después de leída el acta se pudo establecer que la superintendencia bancaria había aprobado la disolución y vigilaría la liquidación, para lo cual se nombró como liquidadores a Miguel de J. Pérez y Dr. Benigno A. Chaparro5. Los socios de este Banco eran líderes políticos, representantes del clero, comerciantes y agricultores, artesanos. De esta manera se clausuró una empresa de servicio que se encargaba de las transacciones, préstamos e hipotecas, que con capital de los boyacenses motivaba el ahorro y la inversión.
En 1918 se creó la "Sociedad Telefónica de Boyacá" registrada en la Notaría de Santa Rosa. Esta empresa privada tenía el carácter de ‘comercial Anónima’ y tendría por objeto establecer y explotar un servicio telefónico entre las poblaciones de Tunja, Paipa, Duitama, Sogamoso, Tuta, Sotaquirá, Belén, Oicatá y Tibasosa, la sede de esta empresa era la ciudad de Tunja. Con la creación e esta empresa se pretendía modernizar las comunicaciones en las áreas urbanas como se había hecho en otras ciudades del país desde comienzos de siglo; como era una empresa privada, el gobierno nacional le concedió una licencia para el establecimiento de las telecomunicaciones con miras a agilizar la instalación de redes de comunicación.6 Sobre la proyección y alcance de esta empresa no tenemos mayores registros, sin embargo se considera que las la telefonía era una forma de modernización de la comunicaciones y que permitiría agilizar actividades de tipo personal y económico.
La educación también centró el interés de los empresarios, en 1918 se fundó el ‘Colegio de Ricaurte’, para la enseñanza primaria y secundaria, con el objetivo de contribuir con el mejoramiento de la cultura nacional, en la conformación de esta compañía anónima participaron líderes políticos de la región como Martín Perry, Jesús Bernal, Carlos A. Otálora, que tenían un papel importante en la política del departamento,7 y que veían en la educación un medio sustancial para formar una élite política e incidir en la política regional y nacional.
En 1930 se consolidó la primera cooperativa de autobuses SAURER, con el fin de establecer una línea de autobuses en la carretera central del norte y sus transversales para el transporte de pasajeros y de acarreos, de esta manera se agilizarían la comunicación y el transporte, así como el intercambio de productos y el acercamiento interregional. Para la consolidación de la empresa cada socio debía aportar una máquina Saurer (un bus) del tipo 3BH, carrosada en forma de autobús, asimismo cada uno de los socios debía prestar sus servicios con su propio autobús. El capital de la sociedad era de $5.000, aportados por partes iguales de los socios, de a $1.000 cada uno8. Con Saurer se dio inicio a las empresas de transporte que han tenido una trayectoria sustancial en esta región del país, ligado a la inversión en infraestructura vial – construcción y mantenimiento de carreteras, como parte del proyecto de ‘modernización’ del departamento. Este campo de la historia empresarial ha sido poco abordado, se considera que para el caso de Boyacá en las décadas treinta y cuarenta su alcance es local – regional; pero en la década de los años sesenta hay un crecimiento del número de empresas, un mayor alcance en las rutas, y mejor tecnología en el ensamble de los autobuses, lo que genera un cambio sustancial en el sistema de trasporte en la región.
Durante las tres décadas, 1900 – 1930, se consolidaron 2 sociedades de abogados, una en 1920 denominada “Junco Márquez y Bernal”, en que los señores Carlos Junco Márquez y José Vicente Bernal se asociaron para gestionar todos los asuntos judiciales, administrativos contencioso administrativos, y de policía9; y en 1930 se consolidó la sociedad ‘Neira Martínez y Mendoza Neira’ pretendía establecer una oficina de abogados, con el fin de realizar todo tipo de actividades acordes con la profesión.10 Este tipo de sociedades además de potencializar la profesión de abogado, apoyaron actividades políticas partidistas, y se convirtieron en figuras de reconocimiento en la política regional y nacional como fue el caso de Plinio Mendoza Neira, líder liberal de Boyacá.
Por otra parte, se pudo apreciar que dentro del proceso de modernización se contrató la entrega de una planta hidroeléctrica para la ciudad de Tunja, con la empresa Schlubach. El gobierno, en calidad de contratista, aportaría la mano de obra con la contratación de los obreros necesarios para el desarrollo de la obra; mientras la compañía Schlubach a través de su gerente Francisco Enrique entregarían los estudios y la planta hidroeléctrica, la obra atendría un valor de $33.115 dólares, que serían pagados por el gobierno departamental11, el contrato debía ejecutarse en término de 10 meses.
De esa manera, en la ciudad de Tunja introdujeron ciertas empresas que pretendieron dar respuesta al sentido de modernización, tomando como base servicios de interés público como: la banca, la telefonía, el transporte, la educación, la prestación de servicios judiciales y la construcción de una hidroeléctrica. En estas empresas se toma como característica el que hay inversiones privadas y muy pocos recursos del Estado para satisfacer los servicios públicos.
Empresas de comercio
En Boyacá durante las tres primeras décadas del siglo XX se establecieron empresas de comercio con el fin de promover el intercambio de productos nacionales e internacionales; en este lapso se denota presencia de inversionistas italianos como Francisco Antonio Lammoglia, Pedro Panza (Naturales de Maratea en el Reino de Italia), y Franceses como Miguel Ruget, cuyas actividades centrales eran el comercio de mercancías y de droguerías. La presencia de extranjeros en esta región no es clara, tal vez sea la influencia de la primera guerra mundial y la miseria en que quedaron ciertos países europeos, que vieron una posibilidad de inversión en América Latina.
Entre 1899- 1902 se desarrolló en todo el país la guerra civil de los mil días, entre liberales y conservadores, que generó odios entre seguidores de ambos grupos políticos y en algunas regiones generó crisis económica especialmente en las rentas del Estado porque los gastos militares fueron el elemento predominante del gasto público (Junguito y Rincón 2004). En algunos departamentos, con miras a saldar el déficit fiscal, dieron en concesión estos recursos a empresarios y compañías privadas; en Boyacá en 1902 se creó la ‘Compañía Boyacense de Licores’, con el fin de administrar, explotar y sacar beneficio de la renta de aguardiente del Departamento de Boyacá, en las que participaron personajes de la política regional como Alejandro Rivadeneira y Luis Jiménez López12, una propuesta similar la planteó José María Pepe Sierra, un antioqueño que logró hacer fortuna en diversas regiones del país entre otros con la administración de las rentas del aguardiente (Álvarez 2001).
En el primer decenio del siglo XX una de las empresas de mayor auge fue la de licores al igual que el manejo de las rentas. En Boyacá en 1903 se creó una ‘sociedad civil colectiva”, con el fin de comprar aparatos y útiles para la producción, envase y venta de cerveza13, para el caso de Boyacá fue una innovación porque con la producción de cerveza se quería competir con la producción de chicha, que era una bebida muy común en esta región del país. El objetivo de esta empresa era produciría cerveza blanca y negra de buena calidad, y de esta forma se pretendió modernizar a la población con el consumo de una bebida procesada, como había ocurrido en Bogotá y Medellín; cabe señalar que a comienzos del siglo XX la producción artesanal de cerveza se tecnificó, así, las empresas tecnificadas y de mayor producción paulatinamente asumieron el monopolio de la producción y comercialización de cerveza, mientras las empresas locales y de producción artesanal paulatinamente desaparecieron.
Con miras a reactivar el comercio en un periodo de posguerra, en 1905 se creó la sociedad anónima, con el fin de establecer una casa de importación y exportación directa, constituida con un capital de $10’000.00014, sobre esta empresa no tenemos mayor información, pero es importante resaltar la pretensión de inversión para insertarse en el mercado mundial, especialmente en actividades comerciales.
Con respecto a las empresas dedicadas a la compra y venta de mercancías extranjeras, en 1911 se consolidó una sociedad colectiva dedicada a la compra y venta de mercancías extranjeras con un capital de $15.000, aportado por cada uno de los tres socios en partes iguales, unos en mercancía y otros en efectivo15. En 1912 igualmente se estableció una sociedad colectiva de comercio, “Roldán Díaz y Compañía”, dedicada a la compra y venta de fincas raíces, al cultivo y venta de algodón y cacao, las sedes serían Bogotá y Tunja16. Esta última aunque no tenía una sede propia, generaría recursos para la ciudad y para la región, cabe señalar que durante este lapso la producción y el comercio empiezan a ser interregional, lo que genera movilidad de los productos y del capital.
En 1915 se constituyó una empresa dedicada a la comercialización de artículos manufacturados importados, representación y agencia de casas extranjeras y del interior de la República, no explicitan actividades concretas de esta empresa, la inversión es de $300 de oro inglés aportado por los dos socios en partes iguales17. Estos socios tenían relaciones económicas con otras compañías, especialmente casas Americanas como Viera y Compañía, lo que nos aporta una pista frente a las relaciones económicas y a las posibles redes de comercio establecidas.
En 1920 se consolidaron asociaciones de tipo comercial. Juan Lammoglia de origen italiano, junto con Vicente Zárate decidieron consolidar una sociedad para la compra y venta de artículos de consumo, especialmente de cigarrillos18, la que contaría con un capital de $2.700, aportado por ambos socios, Zárate $1.500 y Lammoglia $1.200. Asimismo se estableció una tipografía, la que contaría con dos máquinas una de pedal y otra de mano, se trataba de combinar el capital y el saber para poder afianzar la producción19. Por su parte la sociedad "Ortega, Atehortúa y Riaño" se ocuparía de la compra, permuta y venta de mercancías extranjeras y del país, adicionalmente del negocio de la ganadería.20 Pero de qué forma esta inversiones se asociaron con el boom de la economía colombiana que generó cambios sustanciales en la producción, comercialización e industrialización del país?
El cierre de importaciones de productos extranjeros durante la primera guerra mundial 1914 – 1918, según Sylvia B. Díaz (1997), Roberto Junguito y Hernán Rincón (2004), incrementaron la crisis fiscal, puesto que disminuyeron los derechos de importación y salinas; para mediar esta situación los diversos gobiernos debieron adoptar políticas económicas, entre estas: el incremento de nuevos impuestos y el control de los gastos de inversión pública. Desde otra perspectiva, el periodo de la guerra y posguerra favoreció la producción económica privada que llevó a producción de materia prima como algodón, azúcar; por otra parte, la empresa de producción familiar se transformó en compañías y asociaciones, caracterizadas por la innovación tecnológica y el incremento en la producción.
El dinero recibido por la indemnización de la pérdida de Panamá, $25.000 millones dólares, fue el inicio del despegue económico de Colombia porque esta cuantiosa suma representaba 10 veces la reserva internacional del país y equivalían al 50% de las exportaciones anuales. Adicionalmente a la indemnización igualmente se puso en funcionamiento la política económica planteada por el entonces presidente de Colombia, Pedro Nel Ospina a partir de las recomendaciones de la Misión económica norteamericana Kemmerer, en términos de la consolidación de un banco central y de la política monetaria (Junguito y Rincón 200). En Boyacá se pudo apreciar un crecimiento en el número de empresas que pretendía fortalecer la producción artesanal y el comercio como se aprecia en las escrituras que se relacionan a continuación:
En 1925 se establecieron tres tipos de negocios con la característica de sociedad comercial. La compañía "Víctor M. Reyes y Compañía”, se ocuparía de la compra y venta de mercancías extranjeras y nacionales, la que contaría con un capital de $800 aportada por los socios21. La empresa "Beltrán y Quintero", también tenía como objetivo la realización de negocios como la compra y venta de diversas mercancías de consumo personal, alimentos, agricultura y panadería; El capital social era de $16.000, de los cuales el socio Beltrán aportaría un inmueble en el municipio de Arcabuco, de 27 fanegadas, avalado por $1.370,00; y en mercancía extranjera $3.600; $5.000 en dinero en efectivo; por su parte, el socio Quintero aportaba la administración directa del negocio, y parte de su casa de habitación, de esta manera la sociedad se complementaba tanto con el capital como con el trabajo22. Igualmente se estableció la compañía "Alejandro Currea y Peña", con el fin de comprar y vender mercancías extranjeras y del país, y comprar y exportar frutos del país, el capital de la compañía era de $2.000 dólares, distribuidos así. El socio Currea aportaría $1.000 en mercancía; y $1.000 el socio Peña, consignados en el Banco de Boyacá23.
En 1926 se registraron 2 empresas dedicadas al comercio, la primera "Acevedo y Granados", dedicada a la compra y venta de mercancías nacionales y extranjeras y a la representación de casas productoras de estos productos; el capital social sería de $13.500, que los socios aportarían: Granados Mota $5.000 en efectivo, $800,30- aportados en letras de cambio; 5.065,99 - representados en mercancías del almacén Granados Motta; 2.393,28 centavos en mercancía que en poder de Eliécer Acevedo y que pertenecía a Granados Motta; y en dinero en efectivo 2.732,40. Eliécer Acevedo aportaría la suma de $2.500 en efectivo24. Y la segunda "Quintana y Peraza" - "Almacén del Fique" dedicada a la introducción, compra y venta de mercancías extranjeras y del país, lo fuerte del negocio era vender por mayor, especialmente en los municipios aledaños; el socio Quintana era socio capitalista y Peraza socio industrial, el negocio se inició con $500 como capital social25.
En 1927 se consolidaron dos sociedades de comercio, la sociedad ‘Higuera López y Compañía’, cuyo objeto era la importación y venta de artículos de consumo diario, la compra y venta de productos del país, la representación de casas y empresas comerciales nacionales y extranjeras, el capital de esta era de $2850; aportados de la siguiente manera: el socio López $1800; y el socio Higuera $1050; esta compañía se liquidó a los 15 días, se desconocen las causas26. La empresa "Guizado, Ibarra y Compañía", cuyo objetivo era la importación y venta de drogas representadas en casas comerciales nacionales y extranjeras, y cualquier otro tipo de negocios de tipo comercial, el capital de esta compañía fue de $2.000, cuya sede sería en la ciudad de Bogotá27.
La sociedad “Cárdenas y Strauch” se conformó en 1928 con el fin de comprar y vender las mercancías de la fábrica de Samacá, los pedidos de la mercancía se harían en el almacén del señor Martín Perry28. El capital de la compañía era de $3.000 aportados por el socio Cárdenas, que se convertía en socio capitalista, mientras que Strauch era el socio industrial, es decir el administrador de los recursos y de la sociedad. Por otra parte, la compañía ‘Rivas Hermanos’, abrió una sucursal en la ciudad de Tunja, destinada a la venta por mayor y detal de todo tipo de mercancías29.
En 1929 se crearon empresas dedicadas al comercio de víveres, mercancías, drogas, explotación maderera y venta de artículos para hombre, especialmente sombreros. La sociedad "Dulcey y Becerra", dedicada a la compra y venta de víveres se conformó con $3.000 aportados por los socios en partes iguales30. La sociedad "Celestino Ayala y Compañía" tenía por objeto comprar y vender toda clase de mercancías, casas negociables inclusive fincas inmuebles y su sede estaba en Tuta, el capital de esta empresa era de $1.000 aportados por el socio Celestino Ayala, mientras que Domingo Ayala era socio industrial y su actividad estaba en la administración del negocio31. La empresa "Galán y Martínez y compañía", se dedicaba principalmente a la compra y venta de drogas, mercancías, varios efectos comerciales, semovientes, muebles e inmuebles del país y del extranjero, esta tenía su sede en Garagoa y Tuta principalmente32.
Juan Lamoglia de origen italiano consolidó dos tipos de negocios que fueron significativos, en el primero se asoció con Luis Cetina y consolidaron la empresa, "Juan de lammoglia y compañía", para la fabricación de loza en los departamentos de Boyacá y Santander y en los respectivos centros, expendios y explotaciones; Lammoglia era socio capitalista y Cetina socio industrial, el capital social era de $7.000. Cetina se comprometió a comprarle el negocio a Lammoglia en un tiempo de dos años, la mercancía a precio de costo y en concordancia con los inventarios33. En caso de que Cetina no pudiera comprar el negocio le quedaba prohibido montar un negocio similar, trabajar como administrador o empleado de un negocio, por un término de 10 años. Si Cetina hacía la compra del negocio debía aceptar nuevamente como socio a Lammoglia a su regreso de Europa. Las obligaciones del socio industrial eran administrar directamente el almacén, atender las ventas y llevar los libros de contabilidad. La firma de la razón social estaba a cargo de Lammoglia. Con las mismas características del negocio anterior José Lammoglia se asoció con José Martino, el primero socio capitalista y el segundo socio industrial. El objetivo de la sociedad era explotar el negocio de los sombreros y artículos para hombre en general, a partir del almacén que tenía Lammoglia desde tiempo atrás. El capital de la sociedad era $6.000 oro. Se establece que el administrador sería Martino, mientras llegaba de Italia el joven José Vitolo que sería integrado como socio y como administrador del negocio. A José Martino le correspondió administrar el almacén personalmente, arreglar los sombreros, y llevar las cuentas. Lammoglia era el encargado de la papelería y manejo la firma.34
En 1930 Igualmente se estableció una sociedad de comercio, "Segura y Ramírez", para explotar la industria de compraventa de artículos de consumo, tales como: azúcares, harinas, cigarrillos, cervezas; cada socio aportaría la suma de $500, moneda legal y corriente35. La empresa “Zambrano, Sánchez y compañía", tenía por objeto el expendio y venta de gasolina y demás enceres para autobuses y camiones, tales como: aceites, grasas, llantas36, se inició con un capital de $2.400 oro, aportado por los socios, así: Segundo Sánchez $1.200 representados en una bomba de medir gasolina valorada en $650, y $550 en efectivo; Luis María Sánchez $600; Luis E. Zambrano $600.
Durante este lapso igualmente se disolvieron las compañías "Duque y Vanegas" en que se presenta un balance sobre la inversión, los gastos y los materiales37; y la sociedad "González Silva y Compañía S.A”38, se desconocen los factores que llevaron a la clausura de las compañías.
Otro tipo de empresa comercial que se estableció fue el negocio de las droguerías, así, en 1913 se consolidó una empresa para la compra y venta de drogas y especialidades farmacéuticas, la que fue disuelta en diciembre del mismo año.39 Por su parte, Pedro José Acevedo y Calixto Torres Umaña en 1914 constituyeron una empresa para la compra y venta de drogas y toda clase de medicamentos.40 Durante este periodo la comercialización de medicamentos fue uno de los negocios centrales de los boyacenses en asocio con extranjeros. Miguel Ruget, de origen Francés, creó una droguería y luego la disolvió en 1916, posteriormente se convirtió en socio de Delascar Mariño para constituir la “Droguería Colombiana", dedicada al comercio de drogas y especialidades farmacéuticas41, posteriormente esta compañía se disolvió en 1917.
El negocio de las droguerías se ve como una constante en las décadas de los años diez y veinte, uno de los pioneros fue Miguel Ruget, aunque disolvió las dos primeras compañías, posteriormente en 1919, se asoció con Jorge Enrique Álvarez y se convirtió en socio industrial, es decir un personaje que tenía el saber y los contactos, además debía administrar el negocio, su función era aprovechar un capital, en este caso $200,oo para ser invertidos en compra y venta de medicamentos. La presencia de los extranjeros, a pesar de que no tenían capital, fue fuerte se pudo apreciar incluso en el nombre de esta compañía ‘Miguel Ruget y Compañía’; por otra parte, el socio Enrique Álvarez debía responder por los créditos, mientras Ruget podía utilizar la firma para realizar negocios, para realizar contratos y para el pago de las letras. Las utilidades al igual que las pérdidas se debían dividir por mitad42, de acuerdo con estas condiciones el capital invertido por los extranjeros tendía a fortalecerse y no tendría pérdidas, situación en desventaja para los socios boyacenses.
En 1928 se consolidó la empresa comercial "Droguerías Unidas", dedicada a la venta de drogas con el fin de introducir y vender drogas extranjeras y del país, el capital social de la compañía sería de $18.000, que los socios aportaron en partes iguales de a $6.000 cada uno, los socios Cifuentes y Romero aportaron $12.000 en drogas de las existentes en la "farmacia y droguería Cifuentes y Romero", mientras el socio Agudelo aportaría los $6.000 en efectivo43.
Con miras a fortalecer el comercio igualmente se crearon empresas que pretendían proyectar la producción pecuaria. En 1913 se consolidó una empresa dedicada a la compra de ganado vacuno y caballar con miras a establecer un hato de vacas, de la cual se explotaría la leche y sus derivados y la venta de los semovientes44. En 1919 se consolidó una compañía en comandita ‘M. A. y C. Pinedas y Compañía’, dedicada la compra y venta de semovientes y frutos del país, los dos socios de origen boyacense aportarían un lote para el sostenimiento de los semovientes45. Así se pretendió aprovechar los recursos del medio para su procesamiento y comercialización con miras a satisfacer el mercado interno y proyectar el intercambio con otras regiones.
Según Leonardo Villar y Pilar Esguerra hacen una reflexión sobre la interpretación a las políticas arancelarias en América Latina y Colombia, señalando que no necesariamente se generaron políticas de libre cambio, sino que por el contrario las tarifas de Colombia y Brasil superaban en cerca de diez veces las de China o India, la tesis sostenida por Villa y Esguerra señala que; “la necesidad de una mayor protección fue consecuencia de una base exportadora pobre y poco diversificada, en un contexto en el cual el país no contaba con acceso a la financiación externa. A medida que aumentaron los ingresos de divisas por exportaciones o aumentó el acceso al financiamiento externo, el país pudo avanzar en el proceso de liberalización del comercio.” (Villar y sguerra 2005). El debate sustentado es de gran relevancia para la comprensión del desarrollo económico del país, sin embargo, los estudios regionales permiten apreciar las particularidades y características propias de cada región especialmente en lo relacionado con inversión de capitales, el alcance de los mercados y la dificultad de transporte para generar cambios profundos en el mercado.
La tercera década del siglo XX a nivel nacional estuvo acompañada por un fuerte auge económico debido a la bonanza cafetera, a la inversión extranjera y a la indemnización de los Estados Unidos a Colombia por la pérdida de Panamá con 25.000 dórales, lo que se pudo apreciar en el número de compañías consolidadas. Por otra parte, al finalizar la centuria en el contexto internacional vino la caída de la bolsa de valores de New York, que a nivel de la economía del Estado se generó una paralización en la inversión; sin embargo, en Boyacá durante este lapso se pudo apreciar un incremento en la consolidación de negocios, al respecto retomamos la tesis de Víctor Álvarez en el sentido de que el empresario aprovecha esas coyunturas de crisis y las convierte en una oportunidad para sus negocios (Álvarez 2007). Al respecto la reflexión que nos surge tiene que ver con el capital utilizado, la acumulación y la perspectiva de inversión.

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